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Vademecum


(el que va conmigo)

Querido misionero:

Gracias al amor que Dios Padre le tiene a su pueblo y a la fidelidad de Cristo con su Iglesia, ahora tu y yo estamos pensando en ir de nuevo o por primera vez a misiones.
Es el Señor quien nos llama a continuar su misión. Ante esta invitación hemos pensado celebrar la Pascua del Señor desde la perspectiva de la fraternidad por lo que nuestro lema es “Compartir Fe y Vida”.

Acentuamos ante toda la cercanía de nuestro hermano Jesucristo que aceptó la voluntad de amar sin límites entregándose para llenarnos de vida. Y al compartir con nuestros la fe y la vida acentuamos nuestro deseo de que todos los hombres vivamos como hermanos.

Con ilusión esperamos que este trabajo sea un auténtico manual que durante todos los días de la misión te ofrezca apoyo y seguridad para que la respuesta que des al Señor sea alegre, generosa y efectiva.

Queremos agradecer mucho a todos los que han aportado ideas para la realización de este manual, de manera especial a los padres Alfonzo Diez de Sollano sdb y Jaime Reyes Retana sdb.

El Padre celestial quiere darnos lo mejor, y en estos días que tienes la oportunidad de ser cada momento un auténtico misionero te invito a que valores: la fraternidad con los misioneros, el alimento de cada día en casa de diferentes hermanos nuestros, la felicidad del cansancio generoso, las sonrisas de aquellos que se llenan de esperanza con tu presencia que les recuerda a un Dios cercano e interesado en sus hijos, la común oración de los misioneros en todas las comunidades que eleva al Padre su voz y con ella su vida, la afectiva presencia a distancia de tus familiares que sostienen con su cariño y oración tu trabajo misional.

Santa Teresita del Niño Jesús, nombrada por el Papa patrona de las misiones afirmaba que “todo es gracia” y lo podía decir porque en su oración joven y en el ofrecimiento de su vida, intentaba ver siempre el trabajo de Dios en todo lo que sucede. Que ésta santa, que se nos propone como modelo y patrona, interceda por nosotros y que la situación especial de trabajar con un grupo de jóvenes y matrimonios, se transforme en una bendición que nos contagie de alegría para evangelizar con nuestra vida principalmente a las familias.